Debido a que la universidad se
adhirió a un paro, por una convocación a marchar por la educación no pudimos
realizar la clase en donde teníamos que
finalizar las máscaras de las que les había hablado en una entrada anterior.
Por ende esta finalización la tuvimos que realizar en nuestras casas, consistía
en adornar nuestras mascaras de una forma en la que nos sintiéramos
representados.
Que la idea de cómo decorar mi
mascara llegara a mi cabeza costo mucho, porque nada me convencía realmente,
las ideas que tenía no cumplían con las expectativas.
Una tarde mi madre me mando a
comprar al negocio cerca de mi casa mientras caminaba pisaba muchas hojas que
se habían caído de los arboles debido a la estación en la que me encuentro que
es el otoño. Yo caminaba y miraba el piso, en un momento me di cuenta de que
los colores de las hojas al morir me gustaban mucho y que la naturaleza en si
me fascina, entonces como se dice “se me prendió la ampolleta” y comencé a
recoger las hojas que más me gustaban para reutilizarlas y con ellas adornar mi mascara y así
llegue con una bolsa llena de hojas a mi casa, entre a mi pieza y comencé a
hacer un top ten de las hojas con más lindo color, las comencé a partir y a
pegarlas en mi mascara previamente pulida para sacar sus imperfecciones.
Fue un arduo trabajo, me demore
mucho más de lo que esperaba y tuve una que otra complicación con el pegado de
la hojas, pero mi trabajo me dejo una sensación de gran satisfacción ya que cumplió mis expectativas, me quedo
muy bella mí mascara y siento que representa mi lado más natural y creativo.
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